domingo, 5 de junio de 2016

A la encina muerta


           
                                                     


Mata se llamó en su juventud y chaparro en la adolescencia. Nadie podría afirmar sin equivocarse, los años transcurridos desde su nacimiento hasta que se convirtió en respetable multicentenaria. Hoy yace muerta en la ladera de aquel cerro.
¿Fue el rayo quien horadó su entraña?... ¿Fue la  plaga quien convirtió su verdor perenne en hojarasca seca?... Tumbada sobre el suelo, ya sólo se contempla una silueta inerte que, como espíritu, aguanta refugiándose tal vez en su esplendor de otros momentos. A no tardar, la oruga y las inclemencias del tiempo conseguirán acabar con su despojo.
Notará su ausencia el mochuelo que anidaba en la trueca de su rugoso y recio tronco. Puede también que algún día no lejano, de paso por el lugar, el curioso caminante pregunte por qué existe un espacio vacío entre la frondosa arboleda. Como se habrá borrado toda huella de su existencia, nadie le responderá.
                                                                                                                                                                   J.M. Santos















  

6 comentarios:

  1. Amigo Santos al parecer la primavera te sienta bien ayudándote a abrir tu inspiración.

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  2. Precioso artículo lleno de sentimiento y emotividad. En un país "arboricida" como es el nuestro llorar por la muerte de un árbol honra y dice mucho de la grandeza de alma de quien vierte esas lágrimas.

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  3. Amigo con tu escrito resumes la vida de un árbol que ha muerto , y dan tus palabras un sentimiento, creo que por amarrr a la naturaleza, bonitoo...

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  4. Gracias a todos por vuestras lindas palabras

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  5. Transmites una sensibilidad al escribir que admiro. Quién mejor puede describir esa huella que deja el paso del tiempo y va minando la vida de la vieja encina, pero a su vez dejando intacta su alma para que Tú la puedas describir de forma tan bella.

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  6. Comentarios dejados en Facebook

    Miguel Jimenez Sola Como siempre, amigo José Maria, magnífico


    Josefina Borrallo Gracias, José gracias, un besito.


    Mary Fernández Domínguez Muy bonito primo


    Santiago Lianes Jara emotivo, triste y con sabor amargo, como debe ser


    Bartolome Luna Amigo Jose Maria bonito lo que escribes de la encina.tocas mi sensibilidad,mi profesion como sabes ha sido alquilar dehesas de encinar que con preocupacion veo como van desapareciendo.En el siglo xxi con toda la tecnogia para imbestigar que hay y que no se controle la seca me hace pensar que esisten intereses en que este arbol desaparecca


    Alejandro Garcia Velazquez Maravillosa página. Mi enhorabuena. Espero leerla el martes. Un abrazo


    Rosa López Delgado Muy bonito primo!!


    Isabel Lopez Delgado Qué lindo primó que bien escibes hijo


    Pilar Delgado Como siempre magnifico. Gracias a tu sensibilidad haces ver lo que pasa desapercibido y nos haces reflexionar como cuando vemos una buena película.....

    Maria Bermejo
    Maria Bermejo Se lo acabo de leer a Miguel , dice que está magníficamente escrito. Opino igual . Son muchas las que se van secando cada año .


    Conchi Torrejón Dominguez Muy bonito relato


    Sampe Márquez Rodríguez Preciosoo

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