sábado, 11 de febrero de 2023

Cuando la fe se resquebraja

 

Guerras cruentas fomentadas por individuos sin escrúpulo. Constante y aterradora amenaza nuclear. Pandemia, que tantas familias bienhechoras ha destrozado y que aún sigue latente. Hambruna feroz en numerosos pueblos de la tierra. Desigualdad social cada día más acusada. Como no mencionar también los efectos de este último terremoto que hemos vivido casi en directo y que tantas vidas inocentes ha sepultado.

Pienso, que en este mundo hay muchas más personas buenas que malas. Ante tanta adversidad, por lo menos alguna vez en la vida, llega el momento que la gente con sentimientos se pregunte: ¿Cómo ese Todopoderoso de las alturas que todo lo ve, consiente tantas atrocidades?... ¿Hacia dónde mira?... ¿Ha merecido la humanidad a lo largo de su historia, tanto sufrimiento?

He leído en alguna publicación, que cuando fue liberado el campo de exterminio de Auschwitz, entre otros documentos apareció una inscripción en la que – traducida--, se podía leer: “Si existe Dios, tendrá que rogar mi perdón”.

¿Guardaría alguna fe en su alma la persona que escribió esas palabras?

                                                                                           J.M. Santos

2 comentarios:

  1. Yo entendería a todos aquellos que se hicieran esas preguntas, incluso yo me las he hecho. Añado además, que siempre he pensado que los buenos eran más que los malos, pero ahora, empiezo a tener también mis dudas. Ya ves, amigo, al fin y al cabo nos asiste el derecho a ello y ejercerlo es, creo, justo y necesario. Un abrazo

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  2. Yo también creía que los buenos superábamos a los malos y que, para nosotros, todo sería como tener allanado el camino hacia una vida mejor. Eso fue cuando nadie preguntaba, por tener la convicción de que eso era así. Convicción a la que se unía la certeza de que nadie iba a decir lo contrario en sus respuestas. (Ignoro si por miedo, desconocimiento o ceguera. Hoy los acontecimientos de la vida y el libro de los años, han cambiado las reglas del juego. Los malos recorren los mejores caminos, los caminos de rosas y, los buenos, paseamos descalzos sobre las espinas de sus tallos. Ello supone un acicate para que muchos cambiemos el rumbo y, por añadidura, sumemos números al bando opuesto. Ojalá que la sociedad actual, cambie el paso antes de llegar a los precipicios. ¡Ojalá!

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