viernes, 12 de enero de 2007

AQUELLOS AÑOS 50



Con expresiones muy marochas y usadas principalmente por el pueblo llano, se ha tratado de recomponer de la forma más real posible, el diálogo mantenido entre dos muchachos de Encinasola a los que llamaremos Antonio y Braulio. Al amanecer de una mañana de invierno, se encuentran y a lomo de sus burros, caminan acompañados mientras se dirige cada cual hacia sus ocupaciones rutinarias de cada día.
 Su temática interminable, aunque sencilla, intrascendente y hasta vana a veces, deja vislumbrar sin duda, las ilusiones, aspiraciones y desencantos de una juventud sin  horizonte. Para ellos ese era su mundo y el pan de cada día. A pesar de todo, eran felices... O quizá estaría mejor expresado decir que se conformaban... De lo que nadie puede dudar hoy  de aquella juventud es, del cariño y respeto que cada uno tenía a su familia... Quizá estos  sentimientos tan arraigados fueran la base principal de esa felicidad...
        ¿Escucharían hablar alguna vez estos muchachos de que existía algo que se llamaba  universidad...?


  --- ¡Bueno días Braulio!... 
  --- Bueno y frescos, Antonio!
  --- ¿Pa onde vas tan temprano?
             --- Pai voy aviá unos arbichuches que tenemos pa esa ribera. ¡Na!... que  to esto es un engorro. Los bichos no dejan na, más que sofocones y tené que está to el año atencia dellos. Luego cuando los avie me iré palla con el viejo que saido al cercao a tapá unos buracos que ha jecho el agua. Ya de paso quiero quitarle los cuatro mamone a los olivos. De camino también me quiero pasá por la fragua de Custodio pa darle un aguzón a los formones.

  --- Po y tú ¿pa onde camina?
              --- Po yo voy pa esos Cansalobo acabá un peazo de barbecho que me quedó ayé en la suerte que nos ha tocao hogaño. ¡Chacho¡... Estuvo toa la mañana venteando del charco y ya po la tarde,  se dejó vení una barrumbá tremenda de agua. No tuve ma remedio que soltá los burros, recogé los achiperres y tirá pa casa. La tierra se puso mu pesá y jecha un barrizá. Hasta me vi negro pa pasá el cacho barranco, de la pea de agua que cogió.... Asin que voy pallá hoy acabá la miaja rebezo que me quedó. Luego, pa no perdé to el día, me enrearé en jaceá una carga de jornija pa llevársela a la vieja. No tiene ni un cabaco en la casa.

  ---¡Chacho!... Yo me voy apeá un rato del burro, po se me están queando los pie   helao.
  --- ¡Como que es mesté ve la pelona que ha caío esta noche!
  Po como sigan cayendo esta helá tan tremenda, la sementera no sale parriba...Aunque dicen los viejo que “año de nieve, año de biene”.

  --- ¿Pa onde anduvite anoche ?
  --- Po cuando llegué de la Contienda, como venía estrozao y jacia tanta rasca, me  senté en el brasero una miaja. Mi vieja le dio una firma y hasta me quedé travelao. Que no me dio tiempo ni de da una pestañá, porque aluego me vino a buscá  Pedro y aunduve paí conel. Mestuvo contando los líos que se trae con la Francisca...Estaba to atafagao... ¡Menúa sofoquina tenia!...¡Chacho¡... Ese no sale de un berrenchín cuando agarra otro. Mira que yo estoy jarto de decirle, quesa mujé no le va a traé na bueno... No me  jace ni caso. Parece que está apamplao, o ciego... ¡Echa cuenta!... Hasta le dije que ma habia enterao,  que una noche la vieron “a brazo partío” en la puerta del molino de Salomé con un forastero.
  --- ¡Po no me extraña!... Esa muchacha, de nueva ya se veía vení... Como que ha sio   siempre el deciero del pueblo. Tu no la ve cuando va a los bailes como se arrima?
  --- Po que tenga cuidao ése y se deje de tontería. Como se decuide va cargá con alguna pelampa.
  ---  A su madre tampoco le gusta ni un pelo. Anda porahi gareando que a su hijo le jacía falta otra mujé que tuviera atranquijo y rejundiera ma.

  --- Po y tu... ¿No andabas queriéndole habla a la Josefa ?
  --- Pai ando buscándole la vuelta. Anque su madre sale a caná diciendo porel pueblo             que su hija vale mucho, y que más que el oro en paño, y que se merece otra cosa.
  --- Po tu... ¡tranquilo¡... Las correntilla no son buena... Lo que dice la Manuela son   chuminá y pamplina. Esa mujé ha sio siempre una repínfora. Tú no te quede achapandao, dile: “que o se jierra o se quita el banco”. Anque no creo que jaga falta, porque yo escuchao que tu le jaces “tilín” a la Pepa. ¿Tu ta enterao  que Rafael el de la Rosa, también  anduvo alreó della ?... A finá no  llegaron a na.... Ese zagá es un chipichanga...

---¿Po a que no sabe a quien vide jace un par de día ?
---¿A quien ?.
--- A José, el de La Tomasa la de los quesos, que ha venío de Bilbao. Ese muchacho es de los primeros que se fueron del pueblo. ¡No vea lo lutroso que viene!... Me estuvo contando que está mu bien colocao en una fábrica y que ha venío a da una vuelta y hablá con el Jorabao pa complarle el cercao de los Lagare. Si no san entendio ya es porque el Joroba le pide muchas  perras.
--- Po yo me alegro que le vaya la cosa bien, José e un tio apañao... Esa familia son un montón de hermano y la han pasao canutas paí pa esas Contiendas. Se criaron en una choza que estaba pallí cerca de la Mojosa.
--- ¿Tacuerda tú cuando los lobos le mataron la pocas obeja que tenian?... Como que yo creo que eso fue lo que le dio la puntilla y se tuvieron que di.
---Po mira que José,  cuando chico, anduvo a la muerte.
--- ¿Que le pasó?.
--- Yo oido decí que  le daban una calentura mu grande, que ni Don Urbano sabia de que eran. La gente rumoreaba que le había picao un morgaño o una garrapata.
--- Po pa que vea... Luego se engaripoló y ahí lo tiene.

--- Po nosotros vamos a tené que ir pensando enalgo, porque esto no pue se. Se jarta uno de arrancá jara, pa na... Elaño pasao mi padre arrayó una senara paí pa Los Leales y... ¡chaco!... de alli salíamos to los dias guarnio de destravesá jalgazos.Quedamos deguanguarrillao. Luego sembramos en los cuatro joyos unas cuantas fanegas de trigo cabezorro y a la tierra ma endeble le aventamos unas cuartillas de vena... El caso es que la sementera estuvo to el año mu buena pero, a resumía cuentas, como en la primavera escaseó el agua, no arrebañamos  ma que cuatro espigurrines con los cacabullo vacios. No sacamos ni pa las prevenciones que nos aviaba mi madre. Pa colmo, a mi viejo, cuando andábamos segando las cuatro paja, se cayó y se hizo una chifarrá  en la cabeza. Otro dia  se le metió una espagaña en el ojo y las pasó jodía.

--- Po mira que a mi, Manué el Tiznao”, está jarto de decirme que me vaya conel  a por una mochila  de café. Lo que pasa es que mi vieja dice que le da miedo. Ha escuchao que han matao porahi por la Contienda de Aroche a un contrabandista.

--- Po vamos a tené que ir echando otra cuentas...Yo me enterao que Francisco el Largo, Manuel el de Picamijo y otros cuantos, están acudiendo a dar de leer por la noche a casa del Retratista. Ese hombre dicen que enseña mu bien las cuenta y que no lleva caro. Po me parece que dos de ello quieren aviá  los papeles pa la Guardia Civi.
--- ¡Coño!... po ahí podía mete tu la cabeza. A ti, las cuentas nunca tesan dao mal, con na que te de leciones uno meses, alomejó sales del paso.

--- Po yo...tené que dejá el pueblo me parece un mundo... ¿Donde vai uno si malamente se firmá y poco ma?. Luego, por otro lao, tengo a mis hermano que  son entoavia mu chicos. Mi viejo está ya mu quebrantao de trabajá. Asin, que de momento, habrá que aguantarse aquí como sea. Ya ma adelante echaremo otras cuenta.

--- ¡Bueno hombre!... No te preocupe! Ya se te abrirá por ahi algún “puerto con clarida”...
¡Vamo a echá un cigarro!...Toma un ideá desto...Yo lo gasto picao, pero la semana pasá perdí la petaca  y el  librito... ¡Arrímate pacá y toma candela!... Avé si soy capa de encendé esta yesca, que toavía anda humedecia de la carzoná  de ayé.                  
--- ¡Po vamo a echarlo!...Yo no empezé a gastarlo hasta que vine de la mili. Me cogió mi viejo  y me dijo que ya podía jumá delante del.

--- Bueno Antonio...Yo ya agilo poresta trocha que acorto terreno. A ve que mecuentro hoy... Ayé cuando llegué, asomatraspón vide una zorra que andaba  pendiente de lo borregos chicos. Y mira que excusao es que tenga allí un perro más grande que un burro. El mu cabrón e un lambucero lumio que parece que está amostrengao. Le pisan la barriga y no se cosca... Aunque a esa bicha le da iguá, como no andes pendiente, te la pega... Uno destos dias la voy a esperá en lo alto de una encina y le voy a jarrerá una plomá que  la voy a pone de vuelta y media.
--- ¡Bueno!...Po ve con Dio Braulio... Avé si  aluego a la noche nos vemos pallí pa  casa El Litri.       
                                                                                                                     

                                                                                                                                      

5 comentarios:

  1. Y como allí donde yo nací hablan casi igual, aquí os dejo esta poesía de Luís Chamizo poeta extremeño y que algún cantautor de la misma tierra le puso música.

    Que la disfrutéis

    Celedonio


    La Nacencia

    Bruñó los recios nubarrones pardos
    la luz del sol que s´agachó en un cerro,
    y las artas cogollas de los árboles
    d´un coló de naranjas se tiñeron.

    A bocanás el aire nos traía
    los ruídos d´alla lejos
    y el toque d´oración de las campanas
    de l´iglesia del pueblo.

    Ibamos dambos juntos, en la burra,
    por el camino nuevo,
    mi mujé mu malita,
    suspirando y gimiendo.

    Bandás de gorriatos montesinos
    volaban, chirriando por el cielo,
    y volaban p´al sol qu´en los canchales
    daba relumbres d´espejuelos.

    Los grillos y las ranas
    cantaban a lo lejos,
    y cantaban tamién los colorines
    sobre las jaras y los brezos,
    y roändo, roändo, de las sierras
    llegaba el dolondón de los cencerros.

    ¡Qué tarde más bonita!
    Qu´anochecer más güeno!
    ¡Qué tarde más alegre
    si juéramos contentos!...
    - No pué ser más- me ijo- vaite, vaite
    con la burra pal pueblo,
    y güervete de prisa con la agüela,
    la comadre o el méico...
    Y bajó de la burra poco a poco,
    s´arrellenó en el suelo,
    juntó las manos y miró p´arriba,
    pa los bruñíos nubarrones recios.

    ¡Dirme, dejagla sola,
    dejagla yo a ella sola com´un perro,
    en metá de la jesa,
    una legua del pueblo...
    eso no! De la rama
    d´arriba d´un guapero,
    con sus ojos reondos
    nos miraba un mochuelo,
    un mochuelo con ojos vedriaos
    como los ojos de los muertos...
    ¡No tengo juerzas pa dejagla sola;
    pero yo de qué sirvo si me queo!

    La burra, que roía los tomillos
    floridos del lindero
    carcaba las moscas con el rabo;
    y dejaba el careo,
    levantaba el jocico, me miraba
    y seguía royendo.
    ¡Qué pensará la burra
    si es que tienen las burras pensamientos!

    Me juí junt´a mi Juana,
    me jinqué de roillas en el suelo,
    jice por recordá las oraciones
    que m´enseñaron cuando nuevo.
    No tenía pacencia
    p´hacé memoria de los rezos...
    ¡Quién podrá socorrregla si me voy!
    ¡Quién va po la comadre si me queo!

    Aturdío del tó gorví los ojos
    pa los ojos reondos del mochuelo;
    y aquellos ojos verdes,
    tan grandes, tan abiertos,
    qu´otras veces a mí me dieron risa,
    hora me daban mieo.
    ¡Qué mirarán tan fijos
    los ojos del mochuelo!

    No cantaban las ranas,
    los grillos no cantaban a lo lejos,
    las bocanás del aire s´aplacaron,
    s´asomaron la luna y el lucero,
    no llegaba, roändo, de las sierras
    el dolondón de los cencerros...
    ¡Daba tanta quietú mucha congoja!
    ¡Daba yo no sé qué tanto silencio!

    M´arrimé más pa ella;
    l´abrasaba el aliento,
    le temblaban las manos,
    tiritaba su cuerpo...
    y a la lus de la luna eran sus ojos
    más grandes y más negros.

    Yo sentí que los míos chorreaban
    lagrimones de fuego.
    Uno cayó roändo,
    y, prendío d´un pelo,
    en metá de su frente
    se queó reluciendo.
    ¡Qué bonita y que güena,
    quién pudiera sé méico!
    Señó, tú que lo sabes
    lo mucho que la quiero.
    Tú que sabes qu´estamos bien casaos,
    Señó, tú qu´eres güeno;
    tú que jaces que broten las simientes
    qu´echamos en el suelo;
    tú que jaces que granen las espigas,
    cuando llega su tiempo;
    tú que jaces que paran las ovejas,
    sin comadres, ni méicos...
    ¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,
    con lo que yo la quiero,
    siendo yo tan honrao
    y siendo tú tan güeno?...

    ¡Ay! qué noche más larga
    de tanto sufrimiento;
    ¡qué cosas pasarían
    que decilas no pueo!
    Jizo Dios un milagro;
    ¡no podía por menos!

    Toito lleno de tierra
    le levanté del suelo,
    le miré mu despacio, mu despacio,
    con una miaja de respeto.
    Era un hijo, ¡mi hijo!,
    hijo dambos, hijo nuestro...
    Ella me le pedía
    con los brazos abiertos,
    ¡Qué bonita qu´estaba
    llorando y sonriyendo!

    Venía clareando;
    s´oían a lo lejos
    las risotás de los pastores
    y el dolondón de los cencerros.
    Besé a la madre y le quité mi hijo;
    salí con él corriendo,
    y en un regacho d´agua clara
    le lavé tó su cuerpo.
    Me sentí más honrao,
    más cristiano, más güeno,
    bautizando a mi hijo como el cura
    bautiza los muchachos en el pueblo.

    Tié que ser campusino,
    tié que ser de los nuestros,
    que por algo nació baj´una encina
    del caminito nuevo.

    Icen que la nacencia es una cosa
    que miran los señores en el pueblo;
    pos pa mí que mi hijo
    la tié mejor que ellos,
    que Dios jizo en presona con mi Juana
    de comadre y de méico.

    Asina que nació besó la tierra,
    que, agraecía, se pegó a su cuerpo;
    y jue la mesma luna
    quien le pagó aquel beso...
    ¡Qué saben d´estas cosas
    los señores aquellos!

    Dos salimos del chozo,
    tres golvimos al pueblo.
    Jizo Dios un milagro en el camino;
    ¡no podía por menos!

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  2. Gracias por compartirla

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  3. Celedonio: gracias por compartirla.
    Desde niña este poema siempre me nublaba la vista, pues comprendía que desde la humildad y la ignorancia, también se puede dar mucho amor.
    Hacía tiempo que no la leía.

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  4. Amigo José María: Un escrito muy trabajado por las características de la conversación de los protagonistas.
    Admito que personas como las que describes, podían haber llegado muy lejos si hubieran tenido la oportunidad de ir a la universidad, pero en lo más profundo de mi corazón adivino, que fueron felices y disfrutaron de la naturaleza y de lo que ésta nos ofrece, más, que algunos señoritos de ciudad.
    Un fuerte abrazo.

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  5. Maria Bermejo Que bonito el diálogo , por lo bien trazado , por lo ameno , por lo entrañable ,y a la vez ,que pena la falta de horizontes que tenían estas personas por falta de medios , creo que aceptaban con resignación y podían soportarla por el caudal de cariño que existía entre ellos y su familia . Me gusta mucho ¡
    30 de junio a la(s) 15:55 · Me gusta

    Rufino Sanchez Lozano Precioso, y sobre todo MUY MAROCHO.
    30 de junio a la(s) 16:49 · Me gusta · 1

    Andres Miranda Garcia JM, me has hecho oir a mi padre contando cosas del pueblo. Me has recordado a Chamizo y me ha gustado mucho tu relato.
    30 de junio a la(s) 17:39 · Me gusta · 1

    Lara Vazquez López Precioso relato como siempre eres un genio
    30 de junio a la(s) 18:56 · Me gusta

    Maria Victoria Carrasco Perez Es preciso José María , que bien lo relata nos haces revivir los momentos tan bonitos de la infancia .
    30 de junio a la(s) 20:27 · Me gusta

    José M. Santos López Gracias a todos
    30 de junio a la(s) 23:14 · Me gusta

    Eli Julian Dorado Gracias !!! cuantas palabras oidas por boca de mi PADRE ( guarda en picoroto) mas de media vida. Que orgullo ser marocha !! mil gracias
    1 de Julio a la(s) 22:46 · Me gusta

    Maria Rodriguez Alvarez mui bonito y mui marocho , gracias por deleitarnos con estos escritos tan entrañables ,,,
    1 de Julio a la(s) 23:07 · Me gusta

    Alicia García Gómez He recordado palabras escuchadas en mi niñez. Lo he comentado en tu blog. Un abrazo amigo.
    4 de Julio a la(s) 18:41 · Me gusta

    Antonio Vaello Ventepan Gracias Jose Maria, siempre es un placer leerte. Un fuerte abrazo.
    4 de Julio a la(s) 18:44 · Me gusta

    José M. Santos López Gracias Alicia. Otro para ti Antonio
    4 de Julio a la(s) 18:50 · Me gusta

    Isabel Sanchez Rios Precioso ya lo habia leido antes y me encanto un abrazo.
    5 de Julio a la(s) 0:41 · Me gusta

    Ruben Jara J.M. Gracias por traernos con ese dialogo ......
    los recuerdos de nuestra niñez....!!!!!!
    Maravilloso...
    Un abrazo.

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